
Island guide
El Hierro tiene más volcanes de los que nadie se molesta en contar: más de 500 cráteres abiertos en un trozo de tierra de 268 kilómetros cuadrados de ancho, la más joven y pequeña de las Islas Canarias habitadas.
Precios en directo de nuestros socios de reservas.
Cancelación gratuita en muchas habitaciones. Podemos recibir una comisión cuando reservas.
Los bimbaches llegaron del norte de África hacia el siglo II y construyeron su vida en una isla sin ríos, apoyándose en parte en el Garoé, un árbol en las colinas sobre Valverde que condensa las nubes de los vientos alisios en agua que gotea. El conquistador normando Jean de Bethencourt tomó la isla a principios del siglo XV; los bimbaches ofrecieron poca resistencia y se integraron en la nueva población campesina canaria en lugar de ser exterminados, y en parte por eso la memoria indígena de la isla está entretejida en la vida cotidiana y no encerrada tras el cristal de una vitrina de museo.
La sequía lo moldeó todo a partir de entonces. Los herreños emigraron en oleadas, sobre todo a Venezuela en el siglo XX, y la isla no tuvo red eléctrica hasta los años setenta. Esa modernidad reciente y tan duramente ganada explica por qué El Hierro se siente inacabada en algunos rincones e inmensamente orgullosa en otros: la central eólica-hidráulica de Gorona del Viento, que hoy abastece la isla durante días solo con renovables, es el mismo impulso que antaño llevó a los isleños a buscar agua bajo un árbol sagrado.
La Bajada de la Virgen de los Reyes, una procesión de la patrona de la isla desde una ermita en el extremo oeste hasta Valverde, solo ocurre cada cuatro años y sigue sacando a todos los pueblos con sus trajes tradicionales, recorriendo la misma ruta de cresta que los peregrinos usan desde hace siglos. Ese ritmo lento de cuatro años, más que un calendario anual de fiestas, dice algo verdadero sobre cómo El Hierro lleva el tiempo: no actúa para los visitantes, simplemente sigue haciendo lo que siempre ha hecho, y quien quiera mirar, bienvenido sea.

Llegas vía Tenerife o Gran Canaria, en un pequeño avión interinsular o en un ferri que tarda más de dos horas
De nuestra guía de El Hierro
Elige primero el barrio y el resto del viaje vendrá solo. Cada uno tiene su propia guía, con los hoteles de la zona.

Ideal para viajeros que quieren una base funcional con servicios cerca y no les importa conducir un poco para llegar a la costa, al buceo o a las mejores piscinas naturales; es la primera y última noche más práctica en la isla.
La única capital canaria que no está en la costa, levantada en las colinas para esquivar las históricas incursiones piratas, con un laberinto apretado de calles empinadas en torno a una iglesia del siglo XVIII y una población tan pequeña que parece que todo el mundo conoce al conductor del bus por su nombre. Es el único lugar de la isla con una concentración real de tiendas, oficinas y restaurantes abiertos todo el año.
Dónde alojarse Un puñado de pequeños hoteles y casas de huéspedes en el casco antiguo, además del principal albergue para mochileros de la isla, hacen de Valverde el lugar más fácil para llegar sin reserva organizada con semanas de antelación.
Alojarse en Valverde
Conviene a viajeros que quieren estar cerca de las piscinas naturales, del Ecomuseo de Guinea y de la zona vinícola de la isla sin alojarse en la capital; la contrapartida es conducir de 25 a 40 minutos para llegar a La Restinga o al aeropuerto.
Un valle verde y abancalado encajado en el interior de un vasto escarpe prehistórico de deslizamiento, con viñedos, plataneras y la principal calle comercial de la isla en Tigaday recorriendo el fondo del valle bajo un acantilado de más de un kilómetro de altura. Se siente más habitado y agrícola que de postal panorámica, y ahí está justamente su encanto.
Dónde alojarse Aquí se concentran los hoteles rurales y las casas de huéspedes instalados en antiguas casas de labranza herreñas, por lo general con mejor relación calidad-precio y más carácter que cualquier opción en Valverde.
Alojarse en Frontera y Tigaday (valle de El Golfo)
Imprescindible para buceadores que persiguen algunas de las aguas más cristalinas de Europa y merece una noche para cualquiera con ganas de una salida en barco a la reserva marina; sáltatelo si buscas paisaje o dónde elegir restaurantes más allá del pescado fresco.
Un puerto pesquero activo en el punto más meridional de España, levantado a mediados de siglo por familias de pescadores y que ahora ejerce además como centro de buceo de la isla, frente a la reserva marina del Mar de las Calmas. Es sencillo casi hasta el extremo: construcciones bajas de hormigón, algunas tiendas de buceo y un breve paseo marítimo con un puñado de tascas.
Dónde alojarse Apartamentos sencillos y casas de huéspedes pensados para grupos de buceo más que para el confort de complejo turístico; si vienes a bucear, reserva a través de un centro de buceo.
Alojarse en La Restinga
Bien para senderistas y para quien persiga los cielos nocturnos más oscuros de la isla o su faro más remoto; en el pueblo en sí hay poco que hacer cuando cae la noche.
Pinar y terrenos volcánicos yermos que se extienden hacia el sur desde la columna vertebral de la isla hasta la Punta de Orchilla, con el propio pueblo de El Pinar como una modesta villa rural rodeada de almendros e higueras, y más del 80 % del municipio bajo alguna figura de protección.
Dónde alojarse Una dispersión escasa de casas rurales y pequeñas casas de huéspedes; la mayoría de los visitantes usa El Pinar como base de día desde Valverde o La Restinga más que como lugar para dormir.
Alojarse en El Pinar y el sur
Conviene a viajeros que buscan soledad de verdad o los tratamientos de aguas minerales en Pozo de la Salud; cerca no hay dónde comer más allá del propio hotel, así que organiza las comidas en torno a él.
El remoto extremo occidental de la isla, hogar del único balneario en funcionamiento de Canarias y de los sabinas retorcidos por el viento que dan nombre a la zona, con la tierra estrechándose hacia los acantilados y la ermita donde arranca la procesión de la Bajada.
Dónde alojarse El Hotel Balneario Pozo de la Salud es, en la práctica, la única opción: un hotel-balneario de tres estrellas construido justo sobre el manantial medicinal.
Alojarse en Sabinosa y La Dehesa
Bien para una parada para comer entre la cresta del Mirador de Bascos y Valverde, o para alojarte en una casa rural lejos de ambas costas; no es base para quien no tenga coche.
Una dispersión de caseríos agrícolas a lo largo de la columna vertebral de la isla, más fresca y verde que la costa, donde aún se alza el árbol Garoé y pequeños bares-restaurante sirven algo de la mejor cocina casera de la isla a un público mayoritariamente local.
Dónde alojarse Algunas casas rurales restauradas de piedra volcánica, por lo general tranquilas y bien lejos de cualquier zona de ocio o tienda.
Alojarse en San Andrés y las tierras altas del centro
Una buena excursión de medio día o de tarde desde Valverde para bañarte y tomar algo junto al agua; no está pensado como base para pernoctar.
Un pequeño núcleo junto al mar a pocos minutos de Valverde, articulado en torno a una cala tranquila de paredes rocosas más que a una playa de arena, con el caserío pesquero de tejados de paja de Pozo de las Calcosas a un corto paseo por la costa.
Dónde alojarse Una dispersión de apartamentos vacacionales más que hoteles; la mayoría de los visitantes se aloja en Valverde y baja en coche el breve trayecto.
Alojarse en Tamaduste y la costa norteReserva directa
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Dónde comer, beber y mirar, cómo moverse y qué esperan de ti los locales. Abre cualquier capítulo.
Dónde comer

Una cocina de pescado con tendencia fusión que convierte la pesca del día en sopa de lapas, pulpo curado y una paella por encargo, y atrae a clientes habituales que de otro modo se limitarían a comer en las tascas del puerto.
Especialidad: Sopa de lapas y paella por encargo

El nombre más constante del puerto para pescado a la plancha sin complicaciones, con percebes de entrante y burro o gambas cocinados de forma tan sencilla que deja brillar la calidad.
Especialidad: Burro a la plancha y percebes

Una tasca frente al mar que aguanta abierta más que casi cualquiera del puerto, popular entre las tripulaciones de buceo que se bajan de los barcos para un simple plato de pescado y una cerveza.
Especialidad: Pescado fresco del día a la plancha

Un pequeño comedor abierto por los lados, encaramado sobre las piscinas naturales de La Maceta y frente a los Roques de Salmor; mejor reservar por el atardecer que solo por la comida.
Especialidad: Pescado fresco frente a los Roques de Salmor

Una institución del pueblo conocida en toda la isla por su pechuga de pollo rellena y un queso asado con miel que hace que la gente venga conduciendo desde la costa, con una cocina lo bastante rápida para levantar las mesas a buen ritmo a la hora de comer.
Especialidad: Pechuga rellena y queso asado con miel

El restaurante del Parador sirve la versión más formalmente emplatada de la cocina herreña de la isla, desde un entrante de caldo de queso herreño hasta cabra guisada en mojo, con vistas directas al Atlántico.
Especialidad: Caldo de queso herreño y cabra guisada en mojo

Un bar-restaurante sin pretensiones, abierto todo el día en la calle principal de Tigaday, que sirve bacalao encebollado y pollo asado a precios pensados para los locales, desde el desayuno hasta la medianoche.
Especialidad: Bacalao encebollado

Ubicado en el antiguo edificio del Casino, es la cocina que mejor cuenta historias de la isla: construye menús degustación en torno a ingredientes y técnicas de la época bimbache, con un chef que explica a los comensales cada plato.
Especialidad: Menú degustación arraigado en ingredientes de la época bimbache

La mesa más ambiciosa de la isla, que reelabora ingredientes bimbaches de antes de la conquista en un menú degustación moderno dentro del antiguo Casino de Valverde; mejor reservar con antelación en una visita centrada en la gastronomía.
Especialidad: Menú degustación de varios pases inspirado en los bimbaches

Un comedor de 35 asientos regentado por un chef con experiencia en Barcelona y Baleares, que no ofrece un menú fijo para que la cocina trabaje con lo mejor de cada día, algo poco habitual en una isla tan pequeña.
Especialidad: Menú del chef que cambia a diario, sin carta impresa

Una pizzería buena y económica de toda confianza en la Calle San Juan que los locales consideran la opción por defecto para una cena barata en la capital.
Especialidad: Pizza estilo leña

Un bar familiar en la cala que sirve tapas desde primera hora hasta tarde, la parada por defecto para un bocado barato y un gin-tonic después de un baño en Tamaduste.
Especialidad: Tapas y gin-tonic junto a la cala para bañarse

Una terraza al final de la rambla de Tigaday que hace bocadillos y carne a la parrilla a precios bajos, con una cancha de petanca al lado para una tarde-noche larga y barata.
Especialidad: Bocadillos de carne a la parrilla

Un restaurante de pueblo con clara inclinación por la carne que, sin embargo, es explícitamente apto para vegetarianos y ofrece opciones sin gluten bajo pedido, algo útil dada la escasez de alternativas en el interior.
Especialidad: Platos herreños adaptados a vegetarianos bajo pedido
Después del anochecer

Lo más parecido que tiene la isla a un club propiamente dicho: una discoteca de fin de semana en la Calle San Francisco que además acoge ocasionales noches de reggae en directo y atrae a buena parte del público joven de la capital los viernes o sábados.

Un bar con pista de baile abierto solo las noches de jueves a sábado, lo bastante informal para que visitantes y residentes acaben mezclándose en la primera media hora.

Una terraza abierta sobre las charcas de La Maceta frente a los Roques de Salmor, el lugar más fiable de la isla para ver cómo el sol se hunde en el Atlántico con una copa en la mano.

Una tasca frente al mar que sigue sirviendo más tarde que casi todo el puerto, la parada nocturna por defecto para las cuadrillas de buceo que se descomprimen tras el último barco del día.

Un concurrido bar de servicio en barra en la Calle San Francisco que hace las veces de punto de encuentro nocturno habitual de la capital, atrayendo a una fiel clientela local con cerveza bien fría, zumo de naranja recién exprimido y platos sencillos como pollo a la plancha y jamón a precios asequibles.

El gran fin de semana de música en directo de la isla: un festival gratuito de varios días que cada septiembre lleva a bandas españolas e internacionales de gira a escenarios al aire libre en La Frontera.

Un centro cultural histórico que programa conciertos, noches de DJ y ferias de artesanía a lo largo del año, y que además funciona como el principal recinto cubierto de la capital para cualquier cosa que vaya más allá de un concierto de bar.
Arte e historia

Recrea con efectos de sonido y luz la erupción submarina del volcán Tagoro en 2011, justo frente a la costa, la forma más clara de entender por qué esta isla tiene más cráteres que casi cualquier otro lugar de la tierra.

Un conjunto de casas de piedra convertidas en museo de la vida rural, con un telar y una fragua en funcionamiento, además de una tienda de artesanía con cestas y cerámica de fabricación genuinamente local.

Un paseo guiado por un asentamiento bimbache y colonial conservado sobre un tubo volcánico de 90 metros, junto al centro de recuperación in situ del lagarto gigante de El Hierro, en peligro crítico de extinción.

Un edificio-mirador sobre el acantilado diseñado por César Manrique, que recurre a la piedra local y a enormes ventanales para enmarcar todo el valle de El Golfo sin que la estructura interfiera en la vista; el restaurante anexo está cerrado por reformas, así que infórmate antes de contar con comer allí.

El tilo que sustituye al legendario árbol que daba agua y del que dependían los bimbaches en tiempos de sequía, que sigue condensando la humedad de las nubes alisias como lo hacía el original hasta que una tormenta lo derribó en 1610.

Alrededor de un centenar de paneles de grabados prehispánicos, picados sobre coladas de lava y alineados con el horizonte de formas que aún se estudian por su intención astronómica, en una remota ladera del sur que casi nadie de fuera de la isla visita.

Un faro en activo de 1933 que marca uno de los puntos más occidentales del viejo mundo, tan remoto que llegar a él se siente como el final de un viaje más que como una parada rápida.

Farallones esculpidos por el mar frente a la costa, históricamente el último bastión del lagarto gigante de El Hierro antes del programa de cría en cautividad, hoy una reserva natural protegida que se contempla desde la costa sin desembarcar.
Temporada
De marzo a mayo los días son suaves, entre 20 y 25 °C, con flores silvestres en los senderos y un mar más calmado que anticipa la mejor ventana para avistar ballenas y delfines desde La Restinga. El alojamiento es más fácil de encontrar que en verano.
De junio a agosto es el tramo más seco, a menudo sin una gota de lluvia en julio, con días cálidos de hasta casi 30 °C y el periodo más concurrido por los visitantes de la España peninsular y el fin de semana de música en directo HeroFest en La Frontera. Reserva ferris y hoteles rurales con antelación.
De septiembre a noviembre sigue el calor, con temperaturas en torno a los 25 °C y el mar en su punto más cálido para bucear; después la lluvia reaparece a partir de noviembre. Es una ventana tranquila y de buena relación calidad-precio, con la isla todavía casi para ti solo.
De diciembre a febrero es el periodo más lluvioso, concentrado en cotas altas y en las laderas orientadas al norte, con máximas diurnas de unos 20 °C y una marejada atlántica más agitada que puede retrasar ferris y excursiones en barco. Cada cuatro años, la Bajada de la Virgen de los Reyes cae a principios de julio, así que comprueba el ciclo antes de planear en torno a ella.
Logística
El aeropuerto de El Hierro (VDE) está a pocos kilómetros al sureste de Valverde y solo opera vuelos desde Tenerife Norte y Gran Canaria, con Binter Canarias y CanaryFly. Un taxi hasta Valverde tarda menos de 15 minutos; una línea de autobús local también conecta el aeropuerto con la ciudad con un horario diario limitado, así que la mayoría de los visitantes reserva un taxi con antelación o recoge un coche de alquiler a su llegada, ya que de todos modos la mayoría del alojamiento y las actividades de la isla requieren coche.
Transhierro gestiona la red de guagua (autobús) de la isla con alrededor de una docena de rutas que conectan Valverde con Frontera, La Restinga, El Pinar, Sabinosa y los pueblos más pequeños, pero los servicios son poco frecuentes, a veces solo unas pocas salidas al día, y no están pensados para los horarios turísticos. El ferry diario con coches entre el Puerto de la Estaca y Los Cristianos, en Tenerife, es el otro eje del transporte de la isla, y transporta tanto pasajeros a pie como vehículos en una travesía de unas dos horas y media.
Transhierro vende bonos de varios viajes además de la tarifa sencilla estándar, paquetes baratos de 10, 20 o 30 trayectos que solo tienen sentido si usas el autobús a diario para ir a trabajar en lugar de para recorrer la isla; la mayoría de los visitantes sacará mucha más ventaja de un coche de alquiler que de cualquier bono de autobús.
El casco antiguo de Valverde es pequeño y se recorre a pie en menos de media hora de un extremo a otro, con calles estrechas y empinadas que invitan a pasear. Frontera y Tigaday, en el valle de El Golfo, se extienden por el fondo del valle y necesitan coche o bici para conectarse. La Restinga y El Pinar se recorren a pie dentro de sí mismos, pero están a 30-45 minutos por carretera de cualquier otro punto de la isla.
Etiqueta local
Viaja inteligente
Antes de ir
En la práctica, sí. Los servicios de autobús son poco frecuentes y están pensados para los horarios de los residentes más que para el turismo, y las mejores piscinas naturales, miradores y pueblos de la isla están lo bastante separados como para que un coche de alquiler sea la única forma práctica de verlos.
No hay vuelos internacionales directos. La mayoría de los visitantes vuela a Tenerife o Gran Canaria y toma un breve vuelo interinsular con Binter Canarias o CanaryFly, o coge el ferry diario con coches desde Los Cristianos, en Tenerife, hasta el Puerto de la Estaca, una travesía de unas dos horas y media.
No en el sentido convencional. Hay muy poca arena; los lugares para bañarse de la isla son piscinas de roca volcánica como Charco Azul y la cala de Tamaduste, tranquilas e impactantes, pero nada parecido a una playa de complejo turístico.
Desde finales de la primavera hasta principios del otoño llegan los mares más calmados y el agua más cálida para bucear y avistar ballenas desde La Restinga, aunque la fauna marina residente de la reserva del Mar de las Calmas puede verse durante todo el año.
Una procesión que se celebra cada cuatro años y lleva al santo patrón de la isla desde una ermita en el extremo oeste hasta la capital, Valverde, a lo largo de la crestería central de la isla; es el acontecimiento cultural más importante de El Hierro, pero no ocurre anualmente, así que consulta el ciclo antes de planificar un viaje en torno a él.
No, es una de las islas Canarias más asequibles, ya que hay poca infraestructura turística a gran escala que haga subir los precios; el principal gasto añadido es el alquiler de coche que necesitará la mayoría de los visitantes y el vuelo interinsular o el ferry para llegar.
No se recomienda. Los horarios de los ferris suelen llegar a media tarde y volver a salir en menos de una hora, sin tiempo real para ver nada; plantéate El Hierro como una estancia de varios días en lugar de una excursión de un día.
Calzado de senderismo resistente para el terreno volcánico y los senderos, una capa para las noches más frescas en altura y protección solar respetuosa con los arrecifes; el bañador es para las piscinas de roca más que para playas de arena.